7 mar. 2011

¿CÓMO NOS SOCIALIZAMOS EN LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO?

Krüger explica que la sociedad del conocimiento “aparentemente resume las transformaciones sociales que se están produciendo en la sociedad moderna [es decir, actual] y [su concepto] sirve para el análisis de estas transformaciones” (Krüger, 2006: 1). No es un término absoluto, ya que, debido a su corta vida y al rápido desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación, está en continua adaptación.

En la sociedad del conocimiento, también acuñada por Castells como la sociedad red (Castells, 1996),  disponemos de más información, gracias al desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación. Esta gran cantidad de información es la base para la creación de mayor conocimiento que en épocas pasadas. En realidad, no debemos mezclar los términos información y conocimiento: el concepto de información hace referencia a un conjunto de datos, y el término conocimiento refleja la capacidad cognoscitiva de relacionar la información adquirida y ponerla en práctica (David y Foray, 2002). David y Foray explican que, al disponer de más información, se da “una aceleración sin precedentes del ritmo de creación, acumulación y sin duda también de depreciación del conocimiento” (David y Foray, 2002: 1).

Esta importancia del conocimiento tiene su influencia en la economía, ya que, como arguyen David y Foray, “se detecta una nueva característica del crecimiento económico, que consiste en la profundización del capital intangible [conocimiento] en comparación con el capital tangible” (David y Foray, 2002: 2). Podemos estar hablando de una economía del conocimiento, donde las “inversiones en capacitación, instrucción, actividades de I+D, información y coordinación, es decir, […] inversiones consagradas a la producción y a la trasmisión del conocimiento (David y Foray, 2002: 2) se convierten en el centro de la economía, mediadas por las tecnologías de la información y la comunicación.

En este contexto de supremacía del conocimiento, las comunidades virtuales toman especial importancia. Ellas son las mayores productoras de conocimiento. Llegados a este punto, es interesante hablar de la inteligencia colectiva, ya que, además de ser un rasgo de la sociedad del conocimiento, creemos que es la base filosófica de estas comunidades virtuales.


Según Lévy “nadie lo sabe todo, todo el mundo sabe algo, todo el conocimiento está en la humanidad” (Lévy, 2004: 20). Este autor explica la inteligencia colectiva como “una inteligencia repartida en todas partes, valorizada constantemente, coordinada en tiempo real, que conduce a una movilización efectiva de las competencias: el fundamento y el objetivo de la inteligencia colectiva es el reconocimiento y el enriquecimiento mutuo de las personas, y no el culto de comunidades fetichizadas o hipóstasiadas” (Lévy, 2004: 20). Podemos constatar que este término, que hoy es día ha pasado de ser una concepción filosófica a ser una realidad, engloba los conceptos de sociabilidad,  conocimiento y construcción, ya que lleva implícitas la importancia de la esencia social del ser humano, su capacidad para razonar y crear conocimiento y la concepción constructivista social del aprendizaje o creación del conocimiento. Por lo tanto, cuando hablamos de inteligencia colectiva, hablamos de una construcción social del conocimiento.

En esta construcción social, el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación tiene un papel muy importante. Estas tecnologías permiten la proliferación y al progreso de las relaciones sociales. Sin ellas, la inteligencia colectiva, y por lo tanto las comunidades virtuales, tendrían muchas más dificultades para configurarse.

Dentro de las tecnologías actuales, las herramientas 2.0, también denominadas sociales, son las que más han contribuido al florecimiento de la inteligencia colectiva y las comunidades virtuales. En realidad, el avance de las tecnologías de la información y la comunicación, junto con el desarrollo de la web 2.0, ha sido lo que ha cambiado nuestra manera de socializarnos.

¿Cómo nos socializamos a través de las herramientas 2.0? En primer lugar, debemos considerar el mayor de los cambios: nos socializamos en todo momento. Castells defiende que “la red de comunicación electrónica está presente en todo lo que hacemos, en cualquier lugar y en cualquier momento” (Koskinen y Ling en Castells, 2009). Eso quiere decir que, además de socializarnos cuando estamos presentes físicamente, gracias a Internet, tenemos la capacidad de estar a un clic de la persona con la que queramos contactar.


Son varias las herramientas que nos ofrece Internet para socializarnos: el correo electrónico, los foros, los chats, los programas de mensajería instantánea… Pero las herramientas que están teniendo más auge en los últimos años son las redes sociales. Debido a su éxito y su gran utilización, nos centraremos en el análisis de esta herramienta como reflejo de la sociabilidad en la sociedad del conocimiento.

Si nos centramos en su verdadero concepto, la Wikipedia nos dice que “las redes sociales son estructuras sociales compuestas de grupos de personas, las cuales están conectadas por uno o varios tipos de relaciones, tales como amistad, parentesco, intereses comunes o que comparten conocimientos”. El concepto de las redes sociales no cambia cuando lo aplicamos como herramienta 2.0 de Internet. Mantiene su esencia, pero la Wikipedia añade que “el software germinal de las redes sociales parte de la teoría de los ‘Seis grados de separación’, según la cual toda la gente del planeta está conectada a través de no más de seis personas”.

Como nos explica de Haro, hay diferentes tipos de redes sociales. Algunos servicios 2.0 tienen características de redes sociales y, aunque centran en algún objeto [vídeo, trabajo], permiten la conexión entre personas. Éste es el caso de YouTube o de LinkedIn. Centrándonos en las redes sociales, propiamente dichas, podemos encontrar redes verticales [como Edmodo o Grou.ps], y redes horizontales [como Facebook o Twitter]. Todas ellas se utilizan, pero podríamos decir que las que más se centran en ampliar los horizontes de la sociabilidad son las redes horizontales, tomando a Facebook y Twitter como líderes.

Según de Haro, en las redes sociales horizontales “los usuarios no pueden aislarse completamente unos de otros”. Esto hace que todos estemos conectados en todo momento.

Conectividad total, inmediata, sin barreras físicas ni temporales… Ésas son las características de las relaciones sociales actuales, y reflejan cómo nos socializamos en la sociedad del conocimiento: a través de las tecnologías de la información y la comunicación [especialmente de las redes sociales], construimos “estructuras formadas por relaciones que conectan personas”. Las estructuras pueden basarse en aficiones, trabajo, parentesco, educación... Pero esas bases siempre han sido de la misma índole, lo que demuestra que, a pesar de las novedades en los canales de las relaciones sociales, hay aspectos que nunca cambian.


Bibliografía y webgrafía

- CASTELLS, M. (1996): La era de la información. Vol 1. La sociedad red. Alianza Editorial, Madrid.

- CASTELLS, M. (2009): Comunicación y Poder. Alianza Editorial, Madrid.
- DAVID, P. y FORAY, D. (2002): Una introducción a la economía y a la sociedad del saber. Revista Internacional de Ciencias Sociales nº 171.
- DE HARO, JJ. - http://jjdeharo.blogspot.com [última consulta 10 de febrero del 2011].
- KRÜGER, K. (2006): El concepto de ‘Sociedad del conocimiento’. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona.
- LÉVY, P. (2004): Inteligencia Colectiva. Disponible en  http://inteligenciacolectiva.bvsalud.org [última consulta 10 de febrero del 2011].
- WIKIPEDIA – http://es.wikipedia.org

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